59º Día: Bike No More



8 de Marzo: Ciao, ciao biciclette nostre! 
Despiertos y desayunados fuimos a las 10 de la mañana hasta el Foodland para entregar nuestras bicis a su nueva dueña. Apenados pero felices por haber recuperado la inversión, volvimos a la casa donde me engancha la dueña, Maureen, con quien me quedo charlando más de dos horas sobre astrología, lunas, el ego y me presta unos libros que decido leer por la tarde, al regresar de la playa.
Ya en rocky point disfrutamos del que sería nuestro último día... no más caminatas o pedaleos por la costa norte ni más horas tiradas al sol, viendo surfers someterse y dominar a las potentes olas del Pacífico. Se acababa el entrar descalzos a los supermercados, el olor a coco del bronceador sobre mi piel, la económica comida basura o ver padres llevar a sus hijos por el carril-bici dentro de carromatos acoplados a la parte trasera, rodando y paseando al son marcado por el pedalear. Caducaban nuestras vacaciones hawaiianas, cumpliendo ya dos meses en el destino y dejando atrás personajes como el surfero que discutía con su fotógrafo por no haber pillado buenas tomas de su sesión, o Danny –el novio de la casera- y su pinta de adolescente con 44 tacos, tampoco volvería a ver al tío que me invitó a unas birras en la caja del supermercado o a las chicas que caminaban por la orilla, enseñando cuerpazo, mientras una le decía a la otra lo económico que le parecía “tener un guy que me mantenga fit por $400 al mes”.
Una vez en la casa me puse a leer sobre la influencia de la posición de los planetas el día de mi nacimiento, sobre lo complicada que seguiría siendo la desfasada relación con mi desconsiderado acompañante y a coger los últimos apuntes sobre estos días, alojados en el mismísimo north shore de Oahu. 


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