61º Día: Desenlace de una aventura tropical

Fotos by RRivard

10 de Marzo: Café kona, arroz frío y cereales: cargando pilas. Charla come neuronas con nuestra anfitriona Maureen: me cuenta sobre el hijo que tuvo su pareja Danny hace 13 años con una asiática de 17 que no le deja verle, sobre las tierras del estado heredadas por hawaiianos de 3ª generación que en su momento pertenecieron a los reyes y que aún no podían convertirse en zona comercial o sobre las semejanzas que había entre nosotras dos. Fue al final de esta charla que me dijo, `We are kindred souls… you know?’ confirmando así mis sensaciones, según me contaba sus historias. Yo también llevaba días viéndome a mí misma en su reflejo de 52 años y no porque deseara ser como ella, sino porque me sorprendía a la vez que me aterraba lo parecida que era nuestra filosofía de ser.
Luego de encontrarme con mi fantasma de la vida futura, pude darme cuenta de los detalles que me gustaría mejorar o cambiar de esa persona y al ser consciente de esto, encontré la fuerza que me faltaba para continuar con mis locos sueños. Todo es posible y cuanto más vivamos el hoy, más conseguimos en el mañana, por muy difícil que parezca intentarlo.
I am the character of my own life
Mientras continuaba con nuestra charla, mi supuesto hombre se dedicaba a colocar los trastos en el coche y luego de despedirnos hasta otro posible encuentro con mi alma gemela, subimos la colina de Pupukea disfrutando de sus alucinantes vistas. Llegamos al comienzo de un sendero que recorrimos a pie durante 10 minutos, reconociendo que sería muy largo para llegar a su final por lo que volvimos al coche para así dar, nuestro último paseo por la costa este de Oahu.
Kahuku, Malaekahana, Laie, Punaluu, Hauula y en la bahía de Kaneohe, nos desviamos al sur para llegar hasta Honolulu. Aparcamos el coche en el Ala Moana center por el beneficio de su gratuidad y caminamos hasta una tienda que vendía camisetas chulas, tiradas de precio, para nor volver con las manos vacías a casa. Ya atardecía cuando entregamos el coche en Álamo y allí mismo cogimos el shuttle hasta el aeropuerto, para embarcar y esperar pacientemente hasta las 10 de la noche, hora exacta en la que saldría nuestra avión hacia LAX.
Adiós al paraíso y bienvenidos a la jungla...




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